viernes, noviembre 30, 2007

Conversaciones en el Raval

Tengo un vecino camello. Ya lo he explicado en alguna ocasión. No es agradable, porque además de camello es consumidor, algún otro vecino se lo ha encontrado tirado en la escalera, babeando e incapaz de decir dos palabras seguidas. Las más de las veces, es cierto, no se le ve tirado en el suelo sino en la entrada del edificio, pasando su mercancía o conversando con sus 'amigos'.

El camello en cuestión vive con su madre. Además, en el piso de enfrente viven su hermana, su cuñado y varios sobrinos. Hace unos días, el camello me hizo el honor de hablar frente a mí con su sobrina mientras esperábamos al ascensor (sobrina de la que también he hablado en alguna ocasión, ya que se ha peleado varias veces con la chica de la limpieza).

Camello - Oye, tú, a ver cuando empiezas a trabajar en algo.
Sobrina - Pero si ya estoy haciendo un curso de administrativa. Cuando acabe buscaré trabajo.
Camello - A ver si es verdad... Por fin haces algo útil...

Creo que este hombre sería un buen político: esta conversación escenifica perfectamente lo que muchos de ellos hacen constantemente: predicar la moral con la palabra y actuar como si eso no fuera con ellos.

miércoles, noviembre 28, 2007

Mono narigudo en Bako, Sarawak, Malaysia

Nota: tenéis mucha más información sobre los monos narigudos de Bako en BuscoUnViaje.com

Os dejo con el mono más extraño que yo jamás he visto... ¡y dando saltos!



A ver si alguien adivina como le llaman a este mono los malayos...

(pista: es una nacionalidad europea)

domingo, noviembre 25, 2007

¿Qué vino antes, los pitufos o 'eres un pitufo'?

El otro día surgió la (razonable) duda de si a la gente bajita se les llamaba 'pitufo' antes de que existieran los pitufos (azules). Hubo opiniones para todos los gustos (bueno, una de ellas no sería a gusto de nadie) pero nadie pudo dar una respuesta definitiva. Hoy, en honor al conocimiento, copio y pego aquí la sección correspondiente de la entrada original de la wikipedia:

El nombre original de los pitufos es schtroumpfs en francés; Schlümpfe en alemán; smurfen en holandés; puffi en italiano; smurfs en inglés; barrufets en catalán; hupikék törpikék en húngaro; potxokiak en euskara.

Según cuenta Alfons Moliné[1] , el origen del nombre “Pitufos” se debe a que cuando fueron publicados por vez primera en castellano (en 1969) en la revista “Strong”, uno de sus redactores, Miguel Agustí, necesitaba un nombre para españolizar el vocablo original “Schtroumpf” y enseguida recordó el personaje de Patufet, figura emblemática del folklore catalán (y título de la más célebre revista infantil de anteguerra en catalán). De ahí derivó el nombre de “Los Pitufos”, que se mantendría en las siguientes versiones castellanas (menos en TBO, donde aparecieron brevemente a mediados de los 70 rebautizados como “Los Tebeítos”[sin referencias]).

El nombre catalán de barrufets, surgido en 1967 en la revista “Cavall Fort” (estos personajes se estrenaron en catalán dos años antes de hacerlo en castellano), ideado por el traductor y lingüista Albert Jané, no es un vocablo inventado, ya que existía en dicho idioma y significaba algo así como “duende” o “diablillo”. De hecho, hay en Cataluña personas apellidadas Barrufet.


Yo, si os digo la verdad, no acabo de entender muy bien este texto... ¿En catalán existe tanto el vocablo 'patufet' como el 'barrufet? ¿Es casualidad que ambas palabras se parezcan tanto? ¿Por qué el traductor al castellano recurrió a un vocablo catalán (que a su vez es muy similar a otro vocablo catalán usado para referirse a los pitufos?

¡Cuántos interrogantes! ¡Qué pitufada!

miércoles, noviembre 21, 2007

Contar los pasos para mantenerse en forma

Estoy acostumbrado a que mi forma de vivir despierte asombro entre mis congéneres ('asombro' es un eufemismo para '¡qué tío más raro!') pero como el avance de la ciencia es imparable y el tiempo me suele dar la razón, yo procuro mantenerme al margen de las miradas socarronas y continuar mi particular camino de la verdad.

Ya comenté en una ocasión lo importante que es para la felicidad llevar un podómetro encima; hoy, un amigo convertido al podómetro hace unos meses me ha enviado esta noticia:

Usar un podómetro, un aparato sencillo y barato que mide el número de pasos dados en un día, podría ayudarnos a mantener la forma, según muestra un estudio estadounidense. Sus resultados, que se publican en el último número de la revista Journal of the American Medical Association ('JAMA') ponen de manifiesto que la utilización de este sistema se asocia con aumentos en la actividad física y reducciones del peso y la tensión. Preocupados por la falta de ejercicio y las a....

Sin comentarios... Espero que esta nueva confirmación de un pensamiento aleatorio os ayude a bajar las barreras que os pudieran quedar y a comenzar a aplicar mis enseñanzas en vuestras vidas. Por si te acabas de incorporar al blog y estás necesitado de consejos útiles (es decir, de este tipo), aquí te dejo unas cuantas verdades vitales:

martes, noviembre 20, 2007

Truquillos para no pagar

Vivir en mi barrio puede ser apasionante. Esta claro que también trae algunos problemillas (encarnados en ovejas y en ratones), pero cuando se ponen todo en la balanza, la conclusión es que la experiencia es muy enriquecedora. Por ejemplo, a lo largo de estos cuatro años en el Raval he aprendido muchos truquillos para no pagar un duro por nada. Algunos ya los he contado en otros foros (como el arte de conseguir agua gratis o las macetas de alta seguridad); hoy aprovecho para añadir algunos a la lista:

  • En una terraza paralela a mi casa hay un teléfono desde el que se puede llamar gratis. Obviamente, está siempre ocupado. El único problema es que cuando llueve están allí, en la terraza. Pero oye, siendo gratis tampoco se puede poner uno a pedir demasiado. No sé cómo lo han conseguido, pero allí está. ¿Ventajas? Siempre tengo compañía cuando subo a la terraza, con la ventaja añadida de que como hablan en un idioma que desconozco, no se crea el mal rollo ese que se da al escuchar conversaciones ajenas. ¿Inconvenientes? Para llegar al teléfono tengo que hacer equilibrios sobre los tejados...
  • En mi edificio, la mitad de los vecinos se conectan directamente a la red eléctrica de la comunidad. ¿Inconvenientes? Tenemos facturas de la luz en la comunidad que ni Al Gore. ¿Ventajas? Les hemos puesto una multa mensual tan bestia que pronto estarán arruinados. ¿Algo incomprensible? La gente está pagando la multa en lugar de ponerse un contador de luz...
  • ¿Por qué pagar por aire acondicionado pudiendo tener agujeros en las paredes que comunican directamente con los vecinos (que sí que tienen aire acondicionado)?
Hay más, pero por hoy ya es suficiente... Os dejo asimilarlas y mañana os cuento la historia del vecino con el martillo y sus golpeteos rítmicos a cualquier hora del día...

viernes, noviembre 16, 2007

Dominios de internet

He visto muchos dominios raros en Internet, y gente dispuesta a pagar por mantener páginas sin demasiado sentido. Pero hasta hoy, no había encontrado ninguna como ésta:

http://www.ti-nunca-lleva-tilde.com

Glorioso...

No me preguntéis cómo he ido a dar con ella... No es algo de lo que esté orgulloso, pero una pista: me ha salido en google entre las primeras respuestas.

jueves, noviembre 15, 2007

La interpretación de un sueño

Interpretar sueños es muy fácil. Por ejemplo, hoy he soñado que era jugador titular de la selección de fútbol de Brasil, y que sin embargo nadie en el campo tenía muy clara mi posición y me mandaban de un lado para otro, diciéndome que ese no era mi lugar. Finalmente, he acabado de central (derecho) y sin que nos metieran ningún gol (creo que me he despertado al ver que me ponían de central).

La interpretación: he pasado a formar parte de un equipo de trabajo brillante, una selección de los mejores investigadores del mundo. Sin embargo, no consigo encontrar la línea de investigación concreta a la que dedicarme. Eso provoca presiones en mi consciente y mi incosciente substituye esa presión laboral por la responsabilidad de jugar en la selección brasileña y no saber en qué posición colocarme.

Creo que me podría dedicar a esto de interpretar sueños... porque lo he bordado: llevo casi tres semanas sin prácticamente salir de casa, todavía no me he reincorporado a mi habitual puesto de trabajo y la presión laboral que siento es cercana al cero absoluto. ¡Y ni siquiera he visto ratones en los últimos dos días!

martes, noviembre 13, 2007

Teoría del saludo laboral

Aprovechando estos días de reposo obligado y de distancia al puesto de trabajo, aprovecho para atacar un tema que me ronda la mente desde hace tiempo: el cómo, porqué y cuándo del saludo laboral.

Para comenzar, la teoría: "La intensidad del saludo entre dos compañeros de trabajo es proporcional a la distancia física entre el lugar donde se han encontrado y su puesto de trabajo".

Creo que ni siquiera es necesario que aborde aquí la demostración de esta teoría. Cualquiera que se haya encontrado con el mismo compañero de trabajo en

1) el pasillo; 2) el baño; 3) el ascensor; 4) la entrada del edificio; 5) el corte inglés; 6) el gimnasio; 7) un concierto; 8) otra ciudad; o 9) otro país,

sabe de lo que estoy hablando:

1) un gesto con la cabeza; 2) un 'hola' mascullado; 3) una conversación de cortesía; 4) un comentario gracioso; 5) un gesto de sorpresa y conversación sobre la interesante actividad que les ocupa (e.g. comprar calcetines); 6) una batallita sobre sus problemas físicos; 7) un apretón de manos o un abrazo (dependiendo del nivel etílico); 8) una cita para quedar a cenar esa misma noche; o 9) compartir unos días de viaje.

¿Y por qué? - me pregunto yo, siendo que lo que ese compañero de trabajo va a aportar a nuestra vida es similar en todos los casos (1-9), tanto para lo bueno como para lo malo.

No me entendáis mal, no estoy animando a que haya más contacto entre compañeros de trabajo (Dios me libre... No, no va por mis compañeros de laboratorio, que son todos muy majos, sobre todo mi jefe). Lo que desde aquí quiero proponer es que el próximo día que paséis por una situación 1-9 apliquéis una intensidad de saludo aleatoria 1-9. Es decir: cuando os crucéis por el pasillo con ese que se sienta en la oficina de al lado, en lugar de hacer un simple gesto de cabeza, ¡probad a invitarle a cenar! O por el contrario, si durante vuestro puente de la inmaculada en Estambul os encontráis con el contable, ¡hacedle un gesto con la cabeza y continuad vuestro camino!

Ya es hora de ir rompiendo con las tradiciones que nos atenazan, y acabar con la teoría del saludo laboral puede ser un buen lugar donde empezar. En cualquier caso, os garantizo unos pequeños momentos de diversión.

lunes, noviembre 12, 2007

El rey, Chávez y Zapatero

Del ya famoso 'incidente' de la cumbre iberoamericana yo me quedo con una frase posterior de Zapatero explicando por qué había salido en la defensa de Aznar:

"Si alguien ataca a un compatriota, le defiendes"

Esa es una idea tan asimilada por todos, que muy poca gente se para a pensar en la solemne tontería que hay detrás de ella; es más, creo que si preguntáramos por la calle la opinión de la gente, la mayoría afirmaría estar de acuerdo con ese postulado: "si alguien ataca algo o alguien de mi país, región, continente o familia, yo voy a defenderlo, sea lo que sea". Y esos pocos que afirmen no compartir la frase en cuestión, ante la situación real, enfrentados a un extranjero o extraño que critique algo de nuestra ciudad o de un familiar, tampoco podrán resistir el impulso de salir en defensa de esa horrible plaza o de ese odioso hermano. La mejor prueba de que esto es cierto la hemos vivido cada uno en nuestra propia piel... Yo, muchas veces me he visto defendiendo aspectos de mi país que detesto, por el simple hecho de que no me gusta que el criticador sea un extranjero.

Y yo me pregunto: ¿por qué? ¿por qué mi opinión sobre una frase tiene que cambiar en función de quien la haya formulado? ¿por qué Zapatero estaba obligado a salir en defensa de Aznar? Independientemente de que Chávez sea un bocazas populista y que den ganas de cerrarle la boca cada vez que habla, ¿por qué defendió Zapatero a Aznar? Creo que la respuesta es muy simple: porque Chávez no es un compatriota y Aznar sí. Si en lugar de Chávez, las críticas hubieran venido de, pongamos, Chaves, Zapatero no sólo no hubiera defendido a Aznar sino que hubiera aplaudido las palabras del presidente de la junta de andalucía.

Si todos aprendiéramos a juzgar al interlocutor por lo que dice y no por quién es, la vida sería mucho más sencilla. Y esto se puede aplicar a la política, al deporte, a la ciencia, a ...


viernes, noviembre 09, 2007

Bloggus Interruptus

Frente a lo que algunos maliciosos comentarios sugieren, no hice la prueba de la ratonera con un nuevo objeto (ver post anterior). Esta larga pausa en el blog se debe a tres factores:

- no tengo Internet en casa (hasta hoy, y de esas maneras).
- llevo sin salir de casa (i.e. de la cama) desde hace 13 días.
- mi idea de que si un estornudo me había aliviado la lumbalgia aguda, provocarme quince estornudos poniéndome pimienta en la nariz me iba a aliviar todavía más.

Trece días mirando el techo de la habitación dan para muchos pensamientos aleatorios. En cuanto me reincorpore a la vida de la calle (¿hay vida más allá de mi ventana?) compartiré esos pensamientos con todos vosotros.

jueves, octubre 25, 2007

Una zanahoria es más resistente que un ratón

En referencia al post del otro día sobre mis ratones domésticos, quiero hacer una aportación: las zanahorias son más resistentes que los ratones.



Hoy me voy a pasar por la boquería para comprar apios, ajos tiernos, mikados, espinas de merluza y cigalas, para poder seguir la serie "Un X es más/menos resistente que un ratón". Si alguien tiene un interés especial en una X cualquiera, le ruego que me lo haga saber.

miércoles, octubre 24, 2007

Encuentra tu pareja perfecta en el supermercado

Muchas veces, en el supermercado, me planteo qué ocurriría si, llegado a la caja, intercambiara mi carrito (lleno de comida y otros productos) con el carrito de otra persona cualquiera que estuviera por allí. Nunca lo he hecho, pero todo se andará...

¿Por qué haría eso una persona en su sano juicio (como lo soy yo)?

Muy simple: para enfrentarse a algo que todos tememos, lo desconocido. Al llegar a casa tendría entre mis manos muchos tipos de comida que nunca antes he probado y productos de limpieza o higiene que nunca he utilizado. Me enfrentaría a lo habitual de otra persona, que muchas veces es sinónimo de lo extraño para uno mismo. Y si no que se lo pregunten a cualquier pareja de personas que pasan de vivir solos a vivir juntos... Toda una vida acostumbrado a comprar Häagen-Dazs y aparece el otro pretendiendo comprar Ben & Jerry's...

Este pensamiento aleatorio me lleva a formular el índice de compenetración del supermercado: dos personas son (materialmente) compatibles en la medida en la que coger el carrito del supermercado del otro produciría una disrrupción de la rutina habitual.

Nota: esta teoría puede también ser aplicada por los solteros para encontrar su pareja (materialmente) perfecta. Procedimiento: 1) cogerle el carrito a otra persona justo antes de que pague; 2) recibir un grito en la oreja; 3) recibir una leche en la cara; 4) explicarle al guarda de seguridad la experiencia que estás realizando; 5) esperar al día del juicio con la esperanza de que el guarda de seguridad explique las razones que te llevaron a cogerle el carrito a la otra persona; 6) Sonreír y esperar el beso de la otra persona, que caerá en tus brazos fascinada por lo romántico de tu idea.

De nada; me gusta ayudaros con estas metáforas vitales.

miércoles, octubre 17, 2007

Hi Kitty!

Malasia es un país muy agradable para viajar, fundamentalmente porque, a diferencia de otros lugares vacacionales, nadie trata de timarte con productos defectuosos, venderte cosas que no quieres o engañarte sobre cualquier cuestión que se presente.

La prueba: en un mes únicamente nos engañaron una vez... Y, aunque fue grave, una sóla vez en un mes es una cifra de engaños que estoy dispuesto a soportar. ¿Cuál fue el engaño?

Queríamos unos klinex de Hello Kitty. Es algo que a veces ocurre: uno quiere unos klinex de Hello Kitty (para entenderlo, no hace falta nada más que mirar la imagen inferior) y hasta que no los consigue no se queda tranquilo.



Nos costó un buen rato encontrarlos. Finalmente, un vendedor callejero nos dijo que podía conseguirnos unos klinex "Hello Kitty" a buen precio. "Esperad aquí, ahora mismo vengo".

Efectivamente, volvió, y con toda delicadeza efectuamos el intercambio: un buen fajo de billetes a cambio del paquete de klinex. Después nos alejamos del vendedor como si no le conocieramos de nada. Sólo muchas calles más allá nos atrevimos a sacar el paquete de klinex del bolsillo:

Klinex "Hi Kitty", una gran estafa


Cuando quisimos darnos cuenta de lo que habíamos comprado, el vendedor se había esfumado. Fue bastante desagradable, tengo que admitirlo. Acostumbrado a la verdadera Kitty, esta Kitty de mentirijillas supuso un fuerte golpe moral.

A pesar de este incidente, sigo recomendando Malasia como país tranquilo y agradable en el que casi nadie intenta engañarte.

martes, octubre 16, 2007

Ratones domésticos

Al poco tiempo de entrar a vivir en mi casa comencé a ser visitado por ratones. Al principio, los ratones tenían tanto miedo de mí que nunca llegaba a verlos: únicamente sabía que me habían visitado porque me habían dejado regalitos en forma de pequeños excrementos negros (o azules o rojos, en caso de que algún vecino estuviera poniendo veneno de colores).

Poco a poco, los ratones y yo fuimos cogiendo confianza (a pesar de las dificultades inherentes a una amistad ratón-hombre; a pesar también de sus caquitas, del veneno que yo ponía, y de las trampas con queso con que sembraba mi casa; a pesar de todo) y alguna que otra vez nos encontrábamos cara a cara. Como en todo proceso de amistad, los comienzos fueron difíciles, y en el primer encuentro pegué un grito y salí corriendo hacia él (ante lo que el ratón huyó). Más adelante, los encuentros se fueron haciendo más habituales, y yo ya no gritaba ni corría, simplemente daba un golpe porque me molestaba verles corriendo por allí. Y seguí poniendo veneno y trampas y tapando agujeros con cemento y trozos de cristal. Los ratones, como premio, seguían visitándome todas las noches. La mayoría salían de mi casa atrapados en trampas estranguladoras. Otros volvían a su madriguera con un poco de veneno en sus estómagos. Y todos debían de estar muy contentos con el trato que les dispensaba, puesto que seguían volviendo...

Contentos y llenos de confianza, porque ahora ya ni siquiera corrían a esconderse cuando daba un golpe. Y cuando me levantaba de la silla, me miraban tranquilamente, se daban la vuelta y se iban hacia sus agujeros (escondidos tras los muebles, tras la escalera, por encima de las vigas, en el pladur, ...). A eso también me acostumbré: mira que majos, pensé, es como tener un animal (muchos animales) de compañía. Y como la comida no la tocaban porque siempre la tenía bien guardada, los ratones y yo continuamos nuestras vidas en paz y armonía, con las trampas y con el veneno, con sus pequeños cilindros negros de cada mañana y los cuadernos roídos.

Hace un par de semanas, sin embargo, la tregua se rompió: a las 3:07 de la mañana, unos grititos agudos y bastante molestos me despertaron. ¿Qué es eso?- pensé. Miré en dirección al sonido, pero sin gafas y en la oscuridad no veo demasiado. Encendí la luz y me puse las gafas. Los gritos continuaban: un ratón, bastante pequeño, había entrado en la habitación y me gritaba desafiante desde el suelo. ¿Qué querrá? ¿Habrá perdido a su madre? ¿Estará su tío atrapado en una trampa y me llama para que le ayude a liberarlo? ¿Querrá subir a la cama para dormir conmigo, al modo de esos gatos que duermen a los pies de sus dueños?

El ratón gritó durante un rato, hasta que yo hice ademán de bajar de la cama y decidió irse corriendo a... ¡esconderse debajo de la cama! Y yo, que estaba muy cansado y no tenía ganas de pelearme con un ratón, decidí dejarle dormir allí...

Al día siguiente por la mañana, mientras leía en la cama (estaba de vacaciones), el ratón se despertó y salió arrastrándose de debajo de la cama. Ni siquiera se molestó en darme las gracias o despedirse después de esa noche en compañía, simplemente se metió en la cortina. Eso me pareció bastante mal, así que agarré la cortina y la subí a una altura considerable. Desde allí, el ratón cayó a peso muerto (los ratones no vuelan), y esta vez sí que debió avergonzarse de su actitud, porque se fue hacia su agujero sin más grititos.

Ayer, mi vecino me contó que el sábado, sentado en su retrete, observó como un ratón venía hacia él, se paraba y se quedaba observándolo. Luego, visto que la actividad del vecino no era demasiado interesante, se fue tranquilamente por donde había venido...

Hoy, desde aquí, quiero reconocer que los ratones me han vencido: me mudo de casa. Una cosa es tener ratones domésticos en casa, y otra que las visitas vengan a tu propia casa a burlarse de ti. Y menos cuando estoy cagando; en conclusión: me voy de mi casa antes de que vengan a visitarme en el baño. Uno tiene sus límites.

jueves, octubre 11, 2007

Prohibido meter tu durián en la habitación

En Malasia (y en Singapur, y supongo que en otros países del sureste asiático), el rey de las frutas es el "durián". No es fácil de describir, así que una foto hará las veces de narrador:



Hasta aquí todo normal: unos países donde no comen uva y plátanos, sino una fruta que desconocemos en occidente... Y además, el durián es de las frutas que más vitaminas tiene en el mundo. Y encima tiene propiedades afrodisiacas.

Pero entonces, ¿cómo se explican estos carteles?

Ascensor a un hotel en Kuala Lumpur: ni perros ni duriáns

Aeropuerto de Singapur (el durián está prohibido, pero no hay multa)

Para que los castizos lectores de este blog lo entiendan a la primera, he preparado estos carteles:


Porque, efectivamente, el olor que desprende el durián es una mezcla de todos los olores desagradables que conocéis. Y cuando tengáis ese olor en mente, hacedlo un poco más desagradable... ¡ya sabéis cómo huele el durián!

Si todos nos unimos, podemos hacer de nuestro país un país sin olores. Desde aquí os animo a colocar estos carteles en todos los hoteles, autobuses, aeropuertos y estaciones de España. Si los malayos han conseguido expulsar el durián de los lugares públicos cerrados, no veo porque no podríamos hacer nosotros lo mismo con nuestras pestilencias locales. ¡No a la coliflor! ¡No a los que se tocan los pies en público!

miércoles, octubre 03, 2007

La juventud

Dicen que la juventud de ahora está mucho menos formada que la juventud de antes. Yo pienso que todos los adultos de todos los tiempos siempre han pensado eso mismo, y que simplemente las cosas cambias y la juventud es siempre la juventud. Sin embargo, ayer por la tarde comencé a dudar si, por una vez, la juventud de ahora está realmente menos formada que la de antes.

Conversación a la salida del instituto entre tres adolescentes:

- ....
- Cada uno cuesta 300 Euros
- Entonces, si compramos dos ¿por cuánto saldrán?
- je je je
- ji ji ji
- jo jo jo
- ¿No tenéis calculadora ninguno? Ji ji ji
- je je je
- jo jo jo
- ...

Espere 5 segundos más para ver si alguno respondía, pero optaron por reirse y dejar la duda atrás, que es donde menos molestan las dudas.

sábado, septiembre 29, 2007

Meticulosidad cartelista

La gente se suele reír de cómo envuelvo los regalos. Yo, cada vez que me enfrento a un nuevo envoltorio, me digo que esa vez lo voy a hacer bien, y me organizo y planifico para conseguirlo. Sin embargo, rara es la vez que consigo que el envoltorio parezca algo 'profesional' y no un trozo de papel arrugado alrededor de una caja.

A esta persona le pasa algo similar, pero con los carteles:


Análisis rápido del cartel:
  • Ante la complejidad del asunto, antes de ponerlo a rotulador lo ha escrito a lápiz.
  • Lo ha colocado junto al telefonillo, que fue (supuestamente) a través del lugar donde se llevó a cabo el timo.
  • No ha conseguido repasar el lápiz correctamente, con lo que ha decidido tachar la 'Q' y continuar más abajo (usando de nuevo el lápiz para guiarse). Esto me lleva a la siguiente conclusión: escribía primero cada palabra a lápiz y luego la repasaba, frente a la habitual opción de escribir todo a lápiz y luego repasar.
  • A mitad de proceso se le ha ocurrido que, además de que no quieres que le timen por 59 Euros, tampoco quiere que le timen por otras cantidades: 31, 56, 38, 76, 29, etc. Una opción hubiera sido enumerar todas las cantidades de euros por las que no quiere que le timen, pero estamos ante un ser humano con recursos: en lugar de escribir 'euros' ha puesto el símbolo '€', y así ha logrado tener sitio para poner 'ni otros', cubriendo de forma brillantes todos los otros timos que le podrían intentar hacer.
  • Todas las letras están repasadas a boli (haciendo una espiral) salvo el 'NO' y el '€'. No consigo encontrar una interpretación satisfactoria a esta actitud.
Tres pensamientos aleatorios:
  1. ¿Por qué, seres humanos, colocáis carteles tan apasionantes por las calles? Yo creo que detrás de estos carteles está la razón de que tanta gente llegue tarde a los sitios...
  2. Timador: ¿por qué hiciste un timo de 59 Euros? ¿Por qué no una cantidad redonda?
  3. Timado: ¿el timo viene definido por la cantidad de dinero que le timan a uno?

viernes, septiembre 21, 2007

Ranas en oferta

Desde que la baba de caracol ha pasado a formar parte de nuestra cotidaneidad me cuesta más sorprenderme con estas cosas, pero aún así...

Ranas Toro vivas, por el módico precio de 2,50$ de Singapur (~1€)

miércoles, septiembre 19, 2007

Instrucciones para ir de Bako a Singapur

Nota: Si estáis planeando un viaje a Malasia, os recomiendo que visitéis la guía de Malasia que he escrito recientemente para BuscoUnViaje.com. También tenemos una guía de viaje a Singapur, y hemos escrito sobre los monos narigudos de Bako.

Al igual que en las vueltas ciclistas, los viajes tienen días de transición. Estos días no están dedicados al disfrute de un lugar o al descanso, sino a realizar el trayecto entre un lugar y otro. Muchas veces, de forma inesperada, estos días de transición se convierten en aventuras inolvidables. Un buen ejemplo de estos casos fue el viaje entre el parque nacional de Bako (en el Borneo malayo) y el barrio de Little India en Singapur.

8h15 - voy a la recepción de las cabañas del parque y 'encargo' una barca para ir hasta el Kampung Bako (i.e. poblado de Bako) (al parque no se puede acceder por tierra). Mientras hablo con la recepcionista, unos (monos) macacos intentan robar el desayuno de la señora de la limpieza.



9h - junto con dos escoceses (que llevan varios meses viajando), una inglesa (que lleva varios meses viajando) y el primo de la inglesa (sobre el que nadie sabe nada porque no habla), caminamos por el mar (mojándonos los pies) para llegar hasta la barca que ha venido a recogernos (la marea está baja y la barca no puede llegar al 'muelle').

Foto homenaje a javifields, su sombrero y la tierra de su sombrero

9h a 9h30 - dejamos el parque atrás, primero por mar y luego por río, antes rodeados por árboles de todos tipos (llenos de serpientes, monos de varios tipos, y otros bichos como el ratón-ciervo) y después entre casas de colores con sus barquitas. Llegamos al restaurante que hace de punto de embarque hacia Bako.




9h30 a 10h40 - ante la imposibilidad de conseguir una furgoneta que nos lleve a Kuching, optamos por esperar al autobús público (al que tuvimos la fortuna de conocer en el viaje de ida: amarillo chillón, sin amortiguadores y capaz de desviarse 15 minutos de su recorrido para ir a dejar a un señor frente a su casa). Haciendo tiempo, conversamos con un vendedor de pescado y escuchamos historietas del escocés: lleva varios años trabajando como barman en un crucero que da la vuelta al mundo, y en consecuencia tiene jugosas anécdotas sobre adinerados ancianos; hay una señora a la que su hijo, en lugar de pagarle un asilo, le paga el crucero. La señora lleva varios años sin salir del barco; repito: sin salir del barco, cuando llegan a las ciudades ella se queda en su camarote.

10h40 - el vendedor de pescado me pregunta que hacemos esperando allí. Teniendo en cuenta que sólo hay un autobús que llegue hasta Kampung Bako y que llevamos allí un buen rato esperando bajo el abrasador sol, su pregunta me resulta inapropiada. Respondo: "Kuching". Dice: "si queréis, os llevo en mi furgoneta". Contesto: "¿cuánto nos cobras?". Sigue: "ummmm... 35 ringgits". Calculo: "el autobús cuesta 2 ringgits, 35 por la furgoneta sale a 6 ringgits por persona. 5 ringgits es un euro. Creo que nos lo podemos permitir". Se lo comento al resto de la expedicion y están de acuerdo en no seguir esperando al autobus. Cuando ya nos hemos subido a la furgoneta del vendedor de pescado (que no huele a pescado) aparece el autobús amarillo. A buenas horas...

10h40 a 11h30 - la furgoneta del vendedor de pescado nos lleva sanos y salvos hasta Kuching. Por alguna razon, el escocés le dice que nos deje en el hotel Hilton. El hombre se dirige hacia la zona de descarga de pasajeros del hotel. En el último momento le freno y nos bajamos en la acera frente al hotel. Prefiero evitarme la imagen de seis personas (no alojadas en el Hilton) bajándose de la furgoneta (que no huele a pescado) de un vendedor de pescado (pero que no lo indica así en su furgoneta) cargados de gorros malayos, mochilas sucias y zapatos colgando, y pies sucios y mojados. Una vez en Kuching, cada pareja dirije sus pasos hacia donde bien le parece.

11h30 a 13h - arrastramos la mochila-maleta por el paseo marítimo de Kuching, dedicándonos a la observación de bailes típicos malayos (hay un festival), compra de sarongs (prenda de vestir femenina), conversación con una malaya a la que le gustaría que le diéramos un contacto con un español (mayor de 40 años) para poder chatear con el por Internet (¿algún interesado? tengo su email...). Por lo visto, los españoles (mayores de 40 años) son muy románticos. Comemos excelententemente en un garito (y nunca mejor dicho) chino, por la habitual cantidad (en Malasia) de 1 euro por persona (agua, sopa, verduras, noodles y ternera).

13h a 13h30 - vamos con un chino malayo (y taxista) al aeropuerto de Kuching (y con el taxi).

13h30 a 15h50 - aeropuerto. el avión sale con una hora de retraso.

15h50 a 17h15 - volamos (por unos 30 Euros, con una compañia de bajo coste llamada AirAsia) desde Kuching a Johor Barhu, una ciudad malaya fronteriza con Singapur.

16h30 - en teoría, la operación a realizar es la siguiente: 1) autobús aeropuerto a estación autobuses de Johor Barhu; 2) estación de autobuses Johor Barhu a estación de autobuses Singapur. La practica resultará ser diferente...

16h40 - el único autobús que hay a la vista es para turistas y lo descartamos por considerarlo demasiado caro (2 euros, un robo). Nos dirijimos a la parada del autobus público, de precio mucho más razonable. En la parada, le preguntamos a un hombre que pasa por allí cuál es la mejor forma de ir a Singapur. Nos narra la ya conocida operación que debemos realizar. Luego hace gesto de irse de allí, pero en el último segundo se lo piensa de nuevo y nos dice: "si queréis, os podemos llevar nosotros". Luego añade: "aunque mi coche es muy viejo". Y se ríe. Le seguimos hasta su coche (viejo) donde él y sus dos amigos nos dicen que ellos nos pueden llevar a Johor Barhu y que desde allí podemos coger un autobús a Singapur.

16h40 a 17h30 - nuestros benefactores son libios (de Libia). Están estudiando en Malasia porque es mucho más barato que estudiar en Inglaterra (y en Libia eso de la Universidad no debe de estar muy avanzado). Su coche es muy viejo: hace tiempo que no tiene espejos retrovisores, se hunde cuando nos sentamos (encajados con 2 mochilas grandes y 2 pequeñas) los cinco, y... no arranca. El conductor dice: "First problem: we need to push". Uno de los libios está encajado entre nosotros, y cuando vamos a abrir la puerta él se ríe diciendo: "Second problem: door not working". El que va sentado en el asiento del pasajero abre desde fuera. Empujan, el coche se enciende, y partimos camino de Johor Barhu. En la conversación propiciada por el inmenso atasco de entrada a Johor Barhu se producen conversaciones bastante surrealistas, sobre todo para mí: tener un nivel decente de inglés hace que me bloquee ante personas con niveles de vocabulario y pronunciación variopintos. Como resumen de ese memorable trayecto malayo con tres libios me quedo con un pensamiento aleatorio que se repite una vez tras otra por todo el mundo: vivir en el extranjero te hace juntarte con personas de tu nacionalidad (y lengua) con las que jamás te hubieras dirigido la palabra en tu propio país. Uno de los libios viene del desierto (a proposito de lo cual se crea un chiste entre los que eso del inglés es algo mas que un idioma; por lo visto, es complicado distinguir entre desierto y postre...) pero es un "fashion victim": gorra ladeada, pantalones ajustados, zapatos negros de punta alargada, chaleco, .... Otro de los libios lleva la barba al estilo que estamos acostumbrados a ver en los talibanes (de lo que deduzco, con peligro de equivocarme por ignorante, que observa el Islam en su versión más purista). El conductor es un buen chico de una amabilidad espectacular (me da su número de móvil por si nos pasa algo para que le podamos llamar) y, seguramente, de buena familia (a pesar del coche sin espejos, que no arranca y que no se puede abrir desde dentro).

17h30 - los libios nos dejan en una parada de autobús donde podremos coger un autobús (logicamente) que nos llevará a la estación de autobuses de Johor Barhu. A mí al principio no me queda muy claro qué hemos ganado yendo con ellos hasta esa parada de autobus (en lugar de esperar al autobús en el aeropuerto) pero luego me doy cuenta de lo bien que me lo he pasado con ellos y decido que ha merecido la pena complicar la operación de llegada a Singapur.

17h31 - llega el autobús que va a la estación de autobuses principal, Larkin.

17h50 - llegamos a Larkin. Compramos un billete de autobús para ir a Singapur (que, para los que no lo sepan, que alguno me he encontrado, es un país independiente (y que cuando visité en el año 2002 me impresionó por su nivel de desarrollo, lujo y modernidad)). En los 10 minutos de espera en la estación compramos una hamburguesa muy malaya (picante y hecha en el momento sobre una plancha por un tipo especializado en hacer hamburguesas) y un roti con huevo (una especie de crepe).

18h00 a 18h15 - trayecto entre la estación de autobuses de Johor Barhu y el puesto fronterizo de Malasia. Bajamos del autobus (junto con maletas, mochilas, bolsas y nuestro cansancio).

18h15 a 19h15 - cola caótica y multitudinaria en el puesto de immigración. Tras peleas silenciosas por lograr llegar a la policía que revisa los pasaportes y visados, conseguimos salir oficialmente de Malasia. Esperamos largo rato a que un autobús (de la misma compañía con la que hemos comprado el billete) llegue para llevarnos al puesto de immigración singapureño.

19h30 - llegamos al puesto de immigración de Singapur. No lo entiendo: una frontera está separada de otra por 15 minutos de autobús. ¿Son 15 minutos de tierra de nadie? El autobus durante ese trayecto contiene seres sin país... Sin embargo, empiezo a estar tan cansado que ni siquiera me doy cuenta de que he perdido mi nacionalidad.

19h45 - cola organizada y mínima para pasar el control de pasaportes de Singapur. Hemos saltado en cuestion de minutos desde un país en desarrollo a un país muy desarrollado. El salto me recuerda al paso entre España y Marruecos. Aunque ése era mucho más pronunciado... Alguien me dijo una vez que la frontera España-Marruecos supone el mayor salto económico que uno puede dar en el mundo. Tengo mis dudas, he visto otras fronteras que le van a la zaga: EEUU-México, Republica Dominicana-Haiti, ...

20h30 - llegamos a la estación de autobuses "Queen Street" de Singapur. Por suerte (lo peor de llegar a una ciudad por la noche y cansado es ponerse a buscar hotel), Bet y Esteve nos han reservado habitación en el mismo hotel donde están ellos (Little India guest house, que ellos han encontrado después de 2 horas dando vueltas por Singapur). Lo mejor de este guest house es que está a 15 minutos de la estación de autobuses a la que hemos llegado (por casualidad) y que los dos expedicionarios con peor sentido de la orientación (yo y ella) conseguimos llegar al hotel (y después, a la habitacion) sin perdernos. Tambien por suerte, no llegamos en Domingo: es el día que todos los indios de Singapur se dan cita en la calle para recordar su añorado país (y añadir un poco de ese caos que en la India es endémico).



12 horas de día de transición después, nos damos una ducha, nos cambiamos de ropa y salimos con Bet y Esteve a descubrir la noche (gastronómica) de Singapur.

domingo, septiembre 02, 2007

Merdeka en Taman Negara- Malasia

Nota: Si estáis planeando un viaje a Malasia, os recomiendo que visitéis la guía de Malasia que he escrito recientemente para BuscoUnViaje.com.

Merdeka en malayo significa independencia. La consiguieron (de los ingleses) hace exactamente 50 años, un 31 de Agosto. Por casualidades de la vida (y para coger un vuelo a Borneo), nosotros hemos planificado pasar la noche del 31 en Kuala Lumpur, la capital de Malasia, con lo que esperamos con impaciencia ese dia para ver como celebran los malayos tan señalada fecha.

Estamos en Taman Negara, una de las junglas mas antiguas del mundo. Manana es 31 y debemos volver a Kuala Lumpur (en piragua 3 horas y luego autobus otras 3 horas). Pero como plato fuerte de Taman Negara, estamos planificando pasar esta noche en un escondite-cabaña en medio de la jungla, para ver si conseguimos observar animales (tapires, jabalies, monos, y en muy contadas ocasiones, tigres y elefantes). Comenzamos a hablar con guias para ver quien esta dispuesto a llevarnos a uno de los escondites mas metidos en la jungla, pero ninguno quiere ir porque, segun ellos, esta noche se celebra Merdeka.

Nuestro gozo en un pozo: al igual que el año nuevo se celebra el dia 31, la Merdeka se celebra la medianoche del 30 de Agosto, y no el 31 como originalmente habiamos pensado. No solo no vamos a ver la fiesta de Kuala Lumpur sino que esta noche no vamos a poder ir al escondite. Existe la opcion de ir sin guia, pero la parte femenina de la pareja holandesa con la que nos hemos juntado los ultimos dos dias no quiere pasar la noche sola en la jungla. En cierto modo se entiende, esta embarazada.

Finalmente, decidimos hacer una excursion en el dia al escondite. Ashley, un malayo de un pueblo de la zona, nos ofrece llevarnos en barca hasta un punto del rio desde el que podemos caminar al escondite. Dicho y hecho... No tenemos esperanzas de ver muchos animales, ya que todo el mundo con el que hemos hablado nos ha dicho que la unica forma de ver animales es pasando la noche alli escondidos, puesto que durante el dia se refugian y no se les ve. Durante la caminata por la jungla todos nuestros temores (al menos los mios, habia miembros de la expedicion cuyo miedo era el contrario, es decir, encontrarse con los animales) se confirman: los unicos animales que vemos son las innumerables sanguijuelas que saltan sobre nuestras botas a la mas minima ocasion. Hay que decir que lo de las sanguijuelas ayuda a creerse que uno esta en una jungla tropical y no en un bosque del pirineo (despues de una tormenta) puesto que si no hubieramos tomado las medidas oportunas (calcetin por fuera del pantalon, insecticida en las botas, ...) hubieramos acabado con las piernas llenas de bichos chupadores de sangre.

Llegamos al escondite, una cabaña de hormigon elevada por columnas a unos 12 metros de altura, a la que se sube por unas escaleras muy estrechas (para evitar que suban animales, supongo). Con sorpresa, encontramos que la cabaña esta cerrada con un candado: nadie nos habia prevenido. Bueno, da igual... de todas formas, como es de dia, tampoco vamos a ver ningun animal. La idea consiste en beber un poco, charlar bajo la cabaña, quitarnos las sanguijuelas que se arrastran por nuestros pantalones buscando carne, y volver hacia la barca. Ha sido una excursion y con ello nos contentamos.

Mientras los demas conversan, yo me doy una vueltecilla por los alrededores. Bajo un seto, encuentro unos grandes y enormes y extraordinarios excrementos que parecen frescos. Elefante? No soy un zoologo consumado (ni inconsumado) pero no puede haber muchos animales que defequen bolas de ese tamaño.




Oigo un ruido, como un caballo resoplando. Decido acercarme...

Nada, he cruzado por debajo del seto (y por encima de los excrementos) como un explorador de otro tiempo, pero el ruido que ha llamado mi atencion se ha silenciado. Vuelvo hacia el campamento.

Otro resoplido. Alguien, ya no recuerdo quien, grita: un elefante!!!!!!

Los cuatro intrepidos exploradores comenzamos a correr hacia la cabaña; esta cerrada, pero al menos las escaleras exteriores resultan un buen refugio. Desde alli, observamos todos con la boca abierta, alucinados, todavia sin poder creerlo: tenemos un elefante alli mismo, bebiendo agua del lago salado que hay junto al escondite (al que no podemos entrar). Alli subido, intento recordar la altura que un elefante puede alcanzar con su trompa... espero que no sea 10 metros... porque como se enfade, la llevamos clara.

Pensamos que es un macho (sin ningun fundamento cientifico, simplemente vemos que esta solo y parece cabreado, caracteristicas que atribuimos a los elefantes machos solitarios). Entre los miembros de la expedicion hay posiciones encontradas: la mitad se sube tan alto como puede en las escaleras (mientras comen patatas), mientras la otra mitad decide acercarse al elefante para grabar un video y hacer fotos. Curiosamente, dicha separacion en actitudes elefantiles se corresponde con la longitud del pelo de las personas en cuestion. Este punto debe estudiarse en el futuro, quizas estemos ante una correlacion significativa.

Bajo unos arboles, oculto por un seto, observo al elefante absorber agua con su trompa, mientras mueve constantemente de forma pendular su cola. Es uno de esos momentos tan increibles que a veces se producen en los viajes que uno no acierta a cerrar la boca, que la emocion le desborda y dan ganas de gritar. Adrenalina y alegria y sensacion de estar haciendo algo mas que vivir. En el Serengueti vi muchisimos elefantes, pero no es lo mismo observalers desde un todo terreno junto a unos japoneses haciendo fotos que hacerlo en una jungla malaya, desde el suelo y sin haber esperado encontrarlo. Incluso los guias con mas experiencia en Taman Negara no han visto mas de 2-3 elefantes en toda su vida, y nosotros estamos alli, a unos metros de un ejemplar (macho, solitario y enfadado).

Las dos mitades de la expedicion vuelven a reunirse en lo alto de las escaleras. Hay opiniones para todos los gustos: 1) alucinante, voy a intentar acercarme mas; 2) quiero irme a casa, ahora mismo; 3) un elefante... yo preferiria verlo con un cristal blindando entre nosotros; y 4) espectacular, un elefante! aqui al lado! viva!

Se produce una votacion y se decide permanecer en lo alto de las escaleras hasta que el elefante se vaya. El lago (charco) en el que el elefante bebe esta en un punto diferente al del camino por el que tenemos que volver a la piragua, pero si algo se aprende en los documentales es que los animales corren mucho mas de lo que aparentan a primera vista. Asi que a esperar se ha dicho... (con pequeñas incursiones de dos miembros de la expedicion hacia posiciones mas cercanas al elefante). La bolsa de patatas se acaba, los litros de agua que bebemos se sudan, las escaleras parecen mas bajitas cuando el elefante barrita, ... Y yo soy feliz.

El macho solitario (y cabreado) se lo toma con calma. Bebe, menea la cola, se da un paseo hasta cerca de la cabaña (viene hacia aqui! corred a las escaleras!), agita un arbol, camina alrededor de la cabaña (semi oculto por la maleza), dobla un arbol en dos (nos esta demostrando su fuerza! - grita alguien), y se aleja por la espesura. Lo mas impresionante de su caminar: lo silencioso que llega a ser a pesar de su gran volumen y de lo espeso de la jungla.

El elefante se ha ido y nosotros emprendemos el camino de regreso. No hablamos demasiado, cada uno esta interiorizando la experiencia vivida. Cuando llegamos a la piragua, Ashley, que ha preferido quedarse pescando en lugar de venir con nosotros al escondite, pone cara de sorpresa mayuscula cuando le contamos que hemos visto un elefante. Cuando luego llegamos de vuelta a Kuala Tahan, el pueblo central del Taman Negara, Ashley le cuenta a todo el mundo que hemos visto un elefante. Todos, turistas y locales, se acercan a nosotros para que les enseñemos el video. Somos la atraccion de la jungla. Cuando caminamos por la calle, todos nos señalan con el dedo. Un padre le dice a su hijo: "hijo, esos son los que han visto el elefante".

Por la noche celebramos Merdeka de una forma muy diferente a lo que habiamos planificado: orquesta de rock duro malaya en un local de conferencias, con otros 30-40 malayos y malayas. Ellos, algo borrachos en su mayoria, bailan. Ellas observan. La leccion que yo extraigo: tengo que venir a vivir a Malasia. Por fin he encontrado un pais donde todos bailan como yo. Lo digo en serio: bajan el culo, mueven las manos electricamente, y ponen cara de bobalicones. Para autodemostrarme que no me engaño, salgo a bailar con ellos y efectivamente, ni una mirada rara: todos observan mi baile como a un igual, como alguien que siempre ha bailado al estilo malayo y no lo sabia hasta ahora. Si es que viajar tiene estas cosas... uno siempre reencuentra retazos de si mismo con los que comprenderse mejor (y a veces, por casualidad, uno tambien se encuentra un elefante).

(sin tildes por culpa del teclado)